“Permítele Sentir, Permítele Pensar, Permítele Encontrar Sus Soluciones…”

Una de las cosas más difíciles para una madre o un padre es ver a su hijo/a sintiéndose mal. Ante situaciones así, lo primero que queremos hacer es averiguar rápidamente qué ha pasado, por qué, quién es el causante y ponerle rápidamente una solución que alivie el malestar de nuestro hijo/a. Pero qué pasaría si, en estas situaciones, lo mejor que podemos hacer por nuestros hijos/as es dejar que experimenten lo que sienten (que lloren, se quejen, se lamenten, etc) y que lo experimenten hasta que ellos/as mismos/as logren dominarlo. ¿Podrían? ¿Sería bueno?

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